05 agosto, 2014

Respuesta al misterio del crater de Rusia


" El cráter confirma que el cambio climático es real..."
 
Hace unas semanas, corrió por todo el mundo la noticia de un cráter que apareció en la península de Yamal, en el norte de Siberia. Nadie tenía una explicación lógica ante ese extraño fenómeno, por lo que muchos pensaron que todo fue provocado por un objeto espacial que se impactó en el suelo terrestre.
 
Tras varias investigaciones, se dio una explicación sobre qué provocó este cráter de 79 metros de diámetro y cuya profundidad aún es desconocida, Como los bordes del cráter se derriten continuamente y su superficie es resbaladiza, acercarse ahí es peligroso. Las primeras opciones... intentaron meter una videocámara atada a una cuerda, pero al llegar a los 50 metros no encontraron fondo.
 
"El cráter confirma que el cambio climático es real. Lo extraordinario es que este fenómeno, a toda vista natural, haya ocurrido en un espacio de tiempo tan corto, ante nuestros ojos", aseguró Leonid Rijvanov, doctor en Geología por la Universidad de Tomsk (Siberia).


Normalmente, los fenómenos geológicos son resultado de procesos de cientos o miles de años, pero los "agujeros negros", como también son conocidos los cráteres aparecidos en la península de Yamal, que significa "fin de la Tierra" en lengua aborigen, son relativamente recientes.


"Son consecuencia directa del calentamiento de nuestro planeta, que está provocando que se derritan los hielo perpetuos que cubren la tundra siberiana. Aunque no es algo catastrófico, ya que Siberia es un lugar muy sensible a los cambios", apunta.
 
 
 
El famoso cráter, que se encuentra a unos 30 kilómetros de la localidad Bovanenkovo, ha cautivado a expertos y neófitos por su tamaño -más de 60 metros de diámetro y 20 de grosor en su boca, por lo que se podría acceder en helicóptero- y por el hecho de que, por el momento, es imposible ver el fondo.

El hecho de que cerca del agujero se encuentre uno de los mayores yacimientos de petróleo y gas de Rusia, y que su operador sea el gigante Gazprom inquietó a los ecologistas, pero el paso de los días parece haber calmado los ánimos de los más alarmistas.


Uno de los primeros en llegar a la zona en helicóptero el 17 de julio fue la geóloga Marina Leibman de la Academia de Ciencias de Rusia, que quedó "impresionada" con la perfección del cráter, que ella describió más como "una cuba".
 


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